Beni me dejo pasar a su mostradorcito. Un pequeño cubículo en un rincon compuesto por el mostrador, dotado de un ordenador anticuado, y una silla alta situada en un mínimo espacio. Afortunadamente Beni no era muy grande, porque si no habría que untarla de silicona lubricante cada vez que quisiera entrar o salir de su puesto.
La avería no parecía complicada. Sencillamente un protector de plástico partido que impedía presionar la varilla de regulación de altura. Lo que pasa es que el dichoso protector estaba muy atascado y aunque yo siempre llevo unos alicates por lo que pueda pasar, esto no estaba fácil teniendo que trabajar allí dentro. Mientras estaba en la pelea, salió uno de los médicos que le pidió de forma autoritaria algo a Beni. Se trataba de mi médico, inconfundible, una vez que estaba junto al mostrador, por su dificultad de pronunciar las erres. “Tgaigame ese histoguial ahora mismo”. “Es un paciente que desviamos a ugolojia y que lo diagnosticó el doctor Baguios en magzo. ¡Y la proxima vez quiero los informes de los pacientes a pgimera hoga de la mañana!”
Beni se metió a buscar los papeles azorada por la bronca y yo intenté no estorbarla apretandome dentro del cubículo como si fuera un embalaje de Ikea. Conseguí con paciencia ir liberando el plástico y ya estaba casi cuando volvió a aparecer esa especie de imitador del inspector Clouseau (con el que por cierto, guardaba un interesante parecido). “¡Señoguita, como tagde usted mucho más cancelaguemos la guesonancia y encaggaremos una necgopsia! ¿Se puede sabeg qué está haciendo?”
Beni, que estaba pasando hojas de informes como una posesa, decidió descuidadamente sentarse cuando, lamentablemente, yo tenía la banqueta inclinada para trabajar. Al notar que le faltaba la silla, su trasero, como si tuviera capacidad de tomar decisiones propias, se echó violentamente hacia atrás hasta alcanzar el asiento, mientras ella dejaba escapar un grito apenas ahogado y suficiente para llamar la atención de ese tropel de veteranos que esperaba en la consulta. Como el asiento no se apoyaba en el suelo, su peso sólo consiguió vencerlo hacia detrás. No pudo llegar muy lejos porque el espacio no lo permitía y se quedo con el cuello y el cogote apoyado en la pared, mientras las piernas, faltas de sustentación, se levantaban abiertas sobre el mostrador. Llevaba una bata y bajo ella una falda muy corta, lo que no contribuía precisamente a quitar importancia a su espatarre. La imagen, cuando conseguí desencajarme y emerger de entre sus piernas no fue muy halagueña. Me sentía como una marioneta de guiñol que aparece de improviso entre la mirada espectante de decenas de ojos como platos.
Ayudé a incorporarse a Beni y le quise dar explicaciones al “doctog” que miraba con la boca abierta, como si se le fuera a salir por ella “el gabo del pego de san Goque”.
- Es que no conseguia que el cacharro subiera y bajara con normalidad y se lo he tenido que hacer con unos alicates…
Como vi que la explicación tampoco parecía tranquilizar mucho al auditorio decidí quitarme de en medio. Me disculpé, eso so, con el médico.
- Iba a entrar con usted en cuanto acabará con ella, pero se me ha hecho tarde, así que si le parece lo dejamos para otro día.
Salí del ambulatorio dejando a Beni un poco trastornada y decidí irme a la Ferretería a serenarme un rato y a ver unas ruedas de fibra que había visto en uno de los reportajes de Bricocrack.
Etiquetas: bricocrack, bricolage, bricolaje, humor
Agosto 18, 2008 a las 1:27 pm
Me confirmas esa frase de:”esto no es lo que parece…”, jajajajaja. Además de esos enlaces estupendos de BricocrackTV que nos facilitas con tu obsesión bricolajera, el blog es divertidísimo y rio hasta las lágrimas con tus historias, la risa es muy sana y una estupenda terapia para el buen estado anímico. Enhorabuena por esas historietas con moraleja incluida.
Agosto 20, 2008 a las 9:26 am
coincido con Concha, yo también me he divegtido enogmemente. Como véis también tengo frenillo como el doctor, pero en mi caso es digital. Esto me dificulta algo las operaciones de bricolaje, lo noto sobre todo con el estarcido. Soy voluntariosa y creo que la terapia bricocrack va a contribuir a egadicar este defecto que tanta inseguridad causa a mis manos. Algunos al observar mis obras opinan que lo que yo hago es un bricolaje conceptual. Me temo que estas son las expresiones que se usan cuando el arte se sale de lo corriente y no parece ni arte ni nada. Así que quiero dejar de ser una bricolajera conceptual para convertirme en la clásica Manitas.
Agosto 20, 2008 a las 3:00 pm
¡Como te explicas Luisa! ¡bricolaje conceptual! eso yo no lo había oido nunca ¿quiere decir que cuando digan las vecinas que he fregado mal mi trozo de escalera puedo decirles que es limpieza conceptual?. Porque voluntariosa yo también soy pero lo de la escalera me da una rabia…vivo en el primer piso y no hay derecho a que todos la pateen. Lo justo sería que las vecinas de arriba se turnaran con mi trozo… Limpieza conceptual, repito para aprenderlo, las voy a dejar espantufladas a todas con lo que aprendo en este blog, que por cierto ya las tengo enganchadas a BricocrackTV, incluso en la próxima reunión de vecinos vamos a proponer alicatar nosotras la fachada, cada una su trozo y a su gusto, pero esperaremos a ver si hacen algún video sobre el alicatado, si no le hacen ¡pues preguntaremos en el foro!
Agosto 21, 2008 a las 11:17 am
¡Me entusiasma el término de “limpieza conceptual” para tus vecinas, Purita! Lo importante es que tu mantengas un tono de gran seguridad al pronunciarlo. (Para ello tal vez pudiera ayudarte la visualización de una película de Marlene Dietrich, observa esa mezcla de seguridad y displicencia).
La revelación de lo conceptual me vino el día en un pueblo de Andalucía, cuando observé en un parque público, una estatua en el que destacaba una vigorosa y enorme cabeza de águila soportada sobre un pequeño cuerpo parecido al de un colorín desplumado. Uno de mis acompañantes era un orgulloso munícipe y pese a ello no pude evitar una carcajada al contemplarla y tampoco que mi amigo Manuel, hombre poco instruido, pero hábil artesano, exclamara ¡valiente mamarasho! El munícipe nos fulminó con un ¡esto es arte conceptuá! Pero es que hay que saber verlo, mi alma.
Eso pasa con tu limpieza y eso pasa con mi bricolaje ¡son los otros los que tienen que aprender a ver su carga lírica! No se si me explico. ¿Por que tenemos que dar explicaciones de lo que constituye nuestra genialidad.? Yo invito a todos los bricolajeros acomplejados, como lo era yo antes de ver la estatua del águila- colorín, a que adopten esta línea de pensamiento: a sentirse los Van Gogh del estuco, los Kandinsky en la colocación de la tarima o los Miró en el arreglo de cisternas, gente destinada a ser incomprendida dada su genialidad por un entorno envidioso, cuando no directamente hostil. ¡Nunca bricolajeros os dejéis juzgar por el pensamiento de los otros! y menos abandonéis por ellos esta sanísima afición que nos permite liberar toda la creatividad que ni siquiera sabíamos que teníamos.
Agosto 22, 2008 a las 9:01 am
Jajajaja, muy buena la anécdota Luisa, es muy representativa, y desde luego la tendré muy presente cuando visite algún museo de arte moderno de esos que nos empeñamos en ver cuando estamos en ciudades distintas a la nuestra, aunque luego en nuestra patria chica obviemos otros con arte extraordinario.
Recuerdo lo que me impresionó en un importante museo de renombre internacional, una habitación completamente blanca y lleno el suelo de papeles de periódico, unos cortados a jirones, otros hechos un rebujo, en mi ignorancia creí que era la sala de los trastos, después de sacar los trastos y sin limpiar aún. Pues no, era la representación del mundo y el efecto de los medios de comunicación, en aquel momento no sabía que era arte conceptual y traté de asimilarlo como arte sencillamente, cuando luego en el mismo museo me embelesé mirando las rejillas del aire acondicionado me dijeron que era una paleta y que dejara de hacer el tonto. La verdad es que salí de allí bastante confundida y solo me alivió una exposición temática que había en la planta baja sobre Frida Kahlo, mujer dificil, pero que siempre me ha fascinado.
¡Animo purita! vas a ser la reina del vecindario con ese afán de aprender. Y desde luego, cuando el equipo de Bricocrack os aconseje sobre la forma de alicatar la fachada -cada trozo al gusto de la vecina correspondiente- vuestra fachada va a ser la más conceptual de la ciudad, estaré pendiente, y espero que cuando la termineis ya te hayas animado a forear y subas fotos de vuestra obra http://bricocrack.tv/paginas/foro.php