Reformas integrales en la vida

By juanvi21

La cosa con Mariela no está fácil. Lo que ha escrito como post es muy suave en comparación con lo que me dijo por teléfono. Al principio la llamé y no pasó nada. Parecía como que se le había olvidado, pero al mismo tiempo se mostraba fria y distante. Yo procuré no tomármelo muy a pecho y seguí colocando lamas de friso (en eso ando ahora) mientras hablaba con ella. La conozco mejor que a mi caladora, y mira que la caladora la he abierto un par de veces porque en vez de escobillas ahora llevan un espectáculo de fuegos artificiales. Lo que hace Mariela es típico de lo que se llamaba antiguamente “una señoriita de provincias”. Aunque eso de ser de provincias creo que ya solo lo usa Rajoy, “shoy un señor de provinciash”, dice él, pero en el caso de ella es cierto. No te manda al carajo, sino que te sigue sacando con los amigos pero sin dirigirte casi la palabra y tratándote como a un gilipollas. Estar con ella así es como estar en un pasillo del Leroy Merlin y pretender que un vendedor te atienda. Creo que es la forma de demostrar frente a sus amistades que ella sigue siendo como el taladro y que tu eres como una especie de accesorio. Que dependes de ella pero que te monta y te usa cuando le da la gana. No vaya a ser que sus amigos piensen que ha fracasado contigo…

Así que le dije que no, que no pensaba quedar con ella para decorarle su vida. Que para eso le mandaba un poto. Así que me ha dicho que está de mi hasta los canalones y me ha sacado todos los trapos sucios del mundo: que si las últimas vacaciones las dediqué a cambiar la instalación del baño, que si había estropeado un abrigo a su madre dejándola sentarse en una silla llena de espuma de poliuretano,  que si cuando hacemos el amor compruebo mientras si hay arañazos en el barniz de la mesilla…

Aí que no pienso seguir con esta ñapa de relación y voy a hacer una reforma integral de mi vida. ¡ os lo juro por Black y por Decker!

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Una respuesta para “Reformas integrales en la vida”

  1. purita Dice:

    Entiendo perfectamente que mires si hay arañazos en la mesilla ¡más hubiera valido que mi hombre se fijara en esas cosas!, confieso que el sexo debil decente siempre miramos el techo, yo le decía los sabados por la noche: ¡Luis Venancio, que el techo está muy mal! ¡que hay que pintar la habitación! ¡que los vecinos de arriban son recien casados y con las vibraciones nos lo tienen hecho polvo!, Luis Venancio que ni caso que me hacía…

    Ahora que se ha ido, he visto el vídeo de BricocrackTV sobre preparar un techo para pintar ¡como lo tiene que pasar de bien la mujer de ese señor!, prefiero no pensarlo en este momento de duelo, bueno que me he arremangao y me he puesto a la faena, ¡que techo he dejado! ¡que techo!, limpio, pulido, lijado, pintado, encintado y enfajado, ¡lo que voy a disfrutar en futuro!, que servidora es muy decente pero hay un frutero nuevo en el super que tiene un puntito…

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